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Crece el debate sobre la energía en América latina
23/10/2007

SANTIAGO, Chile (Por Alexei Barrionuevo, The New York Time ).- Para Chile y la Argentina fue el más frío de los inviernos y no sólo por lo que marcaba el termómetro. En ese tiempo la vecina Argentina redujo 79 veces al menos en un 90% el gas natural que envía a Chile.

Las usinas y fábricas de esta capital cubierta de esmog se vieron obligadas a pasar a gasoil y fueloil, que producen más polución y han casi cuadruplicado el costo de producir electricidad. Santiago tuvo la mayor cantidad de días con niveles de esmogs peligrosos en los últimos siete años.

Las acciones de la Argentina enfriaron las relaciones entre los dos países. Pero el impacto de la crisis energética de América latina es mucho mayor. En toda la región, la preocupación por la energía sacude la política de las distintas naciones, genera tensiones entre vecinos y emerge como uno de los frenos al crecimiento y a la integración.

La energía es el talón de Aquiles de los gobiernos de Brasil, de la Argentina y de Chile, que se debaten para lograr provisión de gas natural luego de varios años de fuerte crecimiento.

"Los cuellos de botella en la provisión de energía serán una preocupación crítica de la política en América latina en los próximos dos a cinco años", dijo Christopher Garman, el director para América latina del Eurasia Group.

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil está particularmente preocupado en el riesgo de escasez de energía que podría darse ya en 2009, según analistas. En una entrevista en septiembre, dijo que las preocupaciones por el gas en la región eran motivo para apoyar la construcción de nuevas plantas de energía hidroeléctrica. "No quiero que Brasil sea dependiente del gas", dijo.

La otra alternativa es subir los precios a los consumidores o imponer medidas de austeridad, cosa que los políticos han sido renuentes de hacer. La historia demuestra que eso puede hundir a un presidente. Cuando Brasil sufrió escasez de energía en 2000, el presidente Fernando Enrique Cardoso imploró a los consumidores que redujeran el consumo. Finalmente, se evitó una crisis mayor, pero la tasa de aprobación del gobierno cayó en un tercio y da Silva fue elegido en 2002.

Néstor Kirchner se ha negado a aumentar los precios del gas y de la electricidad en su país, que se cuentan entre los más bajos del mundo, antes de las elecciones del 28 de octubre. El Gobierno optó por imponer restricciones al uso de energía en el invierno a las industrias y cortó el suministro a su vecino al Oeste, Chile.

Estrategia aprobada

La estrategia de Kirchner satisfizo a los votantes y mantiene a la economía argentina en alza, al menos por ahora. La Argentina podría estar cavándose un pozo más grande, del que tendría que salir en el futuro. Mientras el Gobierno se niega a obligar a los consumidores residenciales a reducir su consumo, la demanda energética del país aumenta más rápido que la oferta. Las usinas tienen escasa o ninguna capacidad ociosa y sufren de falta de mantenimiento, lo que aumenta las posibilidades de cortes parciales o totales, dijo Sylvie D Apote, analista de Cambridge Energy Research Associates.

Para la señora Cristina Fernández de Kirchner, si fuera electa, cambiar de curso sería riesgoso. Elevar los precios de la energía agravaría la inflación y provocaría la ira de los votantes argentinos, arruinando potencialmente los planes de los Kirchner de sucederse mutuamente en la presidencia por los próximos 12 años.

Kirchner ha negado siquiera que haya una crisis energética. En cambio, se le impone el ajuste a Chile. Bolivia, que tiene las mayores reservas de gas de la región, ha prohibido a la Argentina reexportar gas boliviano a Chile, debido a la disputa de más de un siglo por derechos de acceso marítimo. Los analistas tienen dudas de todos modos de cuánto gas natural puede extraer Bolivia, que nacionalizó su sector gasífero el año pasado, sin inversión extranjera.

Con pocas opciones, el gobierno chileno, está moviéndose en varios frentes para diversificar su provisión de energía. Bachelet recibió la semana pasada un estudio que explora las perspectivas para construir usinas nucleares. "No podemos esperar con los brazos cruzados a que se dé un milagro", dijo Antonio Bacigalupo, CEO de GNL Quintero, el consorcio que está construyendo la planta de gas natural licuado cerca de Santiago.

 

Fuente: La Nación

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